Tyler Ramsey, Ganar Perdiendo

 
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via Dirty Rock

Después de más de 10 años cobijado bajo el estable y exitoso paraguas que representan Band of Horses, Tyler Ramsey decidió dejar la banda y reemprender una aletargada carrera en solitario editando en abril de este año el excelso “For The Morning”, un álbum creador de espacios y sensaciones, de climas y temperaturas, de emociones y sueños.

Iniciaba la gira española de cuatro fechas en la icónica sala barcelonesa Sidecar. Subió en solitario al escenario con su acústica y con “1000 Black Birds” demostró desde el inicio su maestría con el arte del Fingerpicking.

Un poco tímido, parecía que estaba a la expectativa de la respuesta del público. En la delicada “Cheap Summer Dress” se le unió a la pedal steel Brian Landrum (que posteriormente también ayudó con la guitarra), y en “The Valley Wind” (ecos de Petty y Spingteen , pero manteniendo su propia personalidad) la paulatina incorporación de David MacInnes al bajo (y ojo, decisivo al aportar unas armonías vocales de manual) y Kevin Rumley a la batería dieron un giro a un guión que parecía ya establecido. Comenzó otro concierto.

Se mantuvo la emoción, la sensibilidad y la calidez, pero todo bajo el manto de una regeneradora electricidad. “Your Whole Life” se expandió gracias a los coros y la profundidad de la Steel, y “The Nightbird” supuró Country Rock por los cuatros costados. Citó a Band of Horses en una desatada y energética “Country Teen” , con los Crazy Horse como clara referencia.

“The Bottom of the Sea”, con un suave toque Soul, inició un trio de canciones donde Tyler se sentó al piano : si antes citábamos a los Crazy Horse , “No One Goes Out” pareció sacada de un cruce entre los Stray Gators y los Santa Monica Flyers, y “Breaking a Heart” se volvió a revelar como un claro single setentero.

Escribiendo esta crónica vuelvo a recordar la manera en que ligó la instrumental “Darkest Clouds” (con la acústica ) con “Firewood”, como explotó la banda, y un escalofrío vuelve a recorrer todo mi cuerpo y mente. Un momento para recordar.

En “Time Is a Changing Line” transmutaron en una suerte de Beatles rurales, y en “Stay Gone” recogió el testigo de las bandas clásicas del Nuevo Rock Americano. Como no podía ser de otra manera se llevó a su terreno (distorsionando) “Shadows” de Chromatics y “A Dream of Home” nos confirmó que la carrera de Ramsey no promete, sino que es una aplastante realidad. “Evening Country”, una reinterpretación más energética del clásico que compuse para Band of Horses, “Evening Country” , fue la perfecta coda del concierto, con un sorprendido Ramsey dando las gracias por corear sus canciones, prometiendo que volverá pronto por nuestras tierras.

Muy lejos de su zona de confort, en una desapacible noche de jueves , Tyler Ramsey (supongo) sintió el calor del público, se sintió valorado y querido, con feedback encima del escenario y en las conversaciones post concierto : un músico clásico pero diferente, una rara avis que nadando contra corriente se está acercando al lugar al que pertenece.

Texto por Albert Barrios. Fotos por Desi Estévez.